Sin parar…

El arte se inicia y se reinicia todo el tiempo, por eso subsiste y pese a que decae, se desmaya, no encuentra sitio, se pierde por callejones, siempre vuelve a levantarse y no deja de ser él mismo.
Vivimos tiempos difÃciles donde el hacer artÃstico puede encontrarse con muchos escollos, a veces la ciudad parece demasiado gigantesca para encontrar un lugar donde mostrar y mostrarse y otras veces parece tan pequeña que genera una sensación de estrangulamiento. Nuestro viejo no para de tocar… la única defensa ante la inmanencia es continuar el sentimiento reconociéndonos como el primer lugar donde el arte se asienta y se expresa a los demás. Muchas veces somos invitados a ser sujetos sin arquitectura y eso, puedo jurarlo, no está nada mal.
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