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El fútbol apasiona, mueve corazones que estaban heridos y sostiene a los que se mantienen en pie… y también es un lugar para uno mismo, para mover una pelota en un césped verde y jugar a la ilusión del gol… J.J Irusta es un jugador de PIG DISENIO que bajo su mismo concepto intenta lograr lo que todos: ser feliz, hacer algo por uno mismo…
 A veces pasan estas cosas, no es tan importante una copa, un mundial para sentir que uno tiene la historia del fútbol adentro… ya un fantasma contaba alguna de estas historias sobre el juego de la pelota que nunca se mancha:
 El tipo que pasaba por ahÃ
Suele ocurrir en los equipos de barrio que a la hora de comenzar el partido faltan uno o dos jugadores. Casi siempre se recurre a oscuros sujetos que nunca faltan en la vecindad de los potreros. El destino de estos individuos no es envidiable. Deben jugar en puestos ruines, nadie les pasa la pelota y soportan remoquetes de ocasión, como Gordito, Pelado o Celeste, en alusión al color de su camiseta. Si repentinamente llega el jugador que faltaba, se lo reemplaza sin ninguna explicación y ya nadie se acuerda de su existencia. Pero una tarde, en Villa del Parque, los muchachos del Ciclón de Jonte completaron su formación con uno de estos peregrinos anónimos. Y sucedió que el hombre era un genio. Jugaba y hacÃa jugar. Convirtió seis goles y realizó hazañas inolvidables. Nunca nadie jugó asÃ. Al terminar el partido se fue en silencio, tal vez en procura de otros desafÃos ajenos. Cuando lo buscaron para felicitarlo, ya no estaba. Preguntaron por él a los lugareños, pero nadie lo conocÃa. Jamás volvieron a verlo. Algunos muchachos del Ciclón de Jonte dicen que era un profesional de primera división, pero nadie se contenta con ese juicio. La mayorÃa ha preferido sospechar que era un ángel que les hizo una gauchada. Desde aquella tarde, todos tratan con más cariño a los comedidos que juegan de relleno.
Alejandro Dolina “Crónicas del angel gris”